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La ‘tonada’ en Cantabria: una explicación y una playlist

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Te invito a adentrarte en un mundo de gorgoritos imposibles y divas regionales. Escucha la mejor ‘tonada’ y entiéndela de la mano de Relinchu.

La tonáa o “tonada”, como diríamos en castellano, es uno de los géneros de la música tradicional de Cantabria más característicos de la región. Seguro que ya lo has escuchado alguna vez, sobre todo si eres de Cantabria. Y si no, ¡vamos a ello! Te propongo primero explicarte qué es y de dónde viene, aunque para ello me valga de algunos ejemplos de la propia playlist, y luego ya la escuchas tranquilamente.

Extracto intervenido de un paisaje costumbrista de Agustín Riancho

Qué es la tonáa

Es un tipo de canto a solo y a capella, es decir, individual y sin acompañamiento instrumental. Se canta generalmente de un modo más o menos proyectado (fuerte, potente) aunque no siempre tiene por qué ser así. No hay que confundir el género de la ‘tonada’ con la palabra “tonada” usada como sinónimo de canción, algo muy frecuente en la música tradicional. En contraposición a otros géneros, la ‘tonada’ no se puede bailar puesto que no tiene una estructuración periódica del ritmo, no tiene compás. Lo que no quiere decir que no tenga ritmo, lo tiene, pero es el que marca la prosodia y la expresión del texto. A esto en música se le llama “ritmo libre”.

Se espera que cada uno deje algo de sí mismo en la tonada.

La libertad es una característica que define muy bien a este género musical. Dentro de ciertos marcos culturales, la tonáa permite que cada intérprete imprima su propio sello en el repertorio y lo interprete a su manera. Se espera que cada uno deje algo de sí mismo en la tonada. Los apellidos que a veces se le pone a la denominación de este género no indican otra cosa que la procedencia geográfica del repertorio. Las diferencias musicales dependen más del intérprete que de otra cosa. A esta libertad en la interpretación, en el ritmo y en la expresión de los sentimientos que pretende transmitir la letra, responden los ornamentos que cada cantante le coloca a la melodía. Hablo de los adornos, los gorgoritos, los “retorneos”, como se dice en el mundillo.

Fíjate en esta canción e intenta escuchar todas esas pequeñas cositas que hace Lines Vejo con la voz.

Las letras de estas canciones son principalmente de amor (cortejo, enamoramiento, desamor, celos…), como la que acabas de escuchar, aunque también hay algunas que tratan sobre las labores del campo o sobre comarcas, localidades o las personas que en ellas viven. Algo tienen estas canciones que nos ponen a todos los pelos de punta. Pues imagínate si se les suma el orgullo territorial. Eso es lo que pasa en la siguiente tonada, que viene a decir que el pueblo de Tanos y sus mozos son de lo mejorcito de Cantabria (eso habría que verlo).

Esta interpretación comienza y finaliza con una intervención de pitu y tambor, que tocan una jota a lo bajo primero y una jota a lo alto después (seis por ocho y dos por cuatro, respectivamente, para los que tengáis alguna noción de teoría musical). Esto de preludiar tonadas con parejas de músicos como ésta se puso de moda en los festivales de tonada y los coros-ronda que proliferaron durante el siglo XX.

Las canciones que mejor reflejan el espíritu y lo mas íntimo de un pueblo son las del género rondeño.

El etnomusicólogo zamorano Miguel Manzano Alonso dice que las canciones que mejor reflejan el espíritu y lo más íntimo de un pueblo son las del género rondeño (o sea, este tipo de canciones). A lo mejor te preguntas por qué “rondeño” si eso te suena al gentilicio de la ciudad de Ronda, provincia de Málaga. En ese caso tengo que contarte que las rondas eran aquellos paseos nocturnos que los mozos daban por el pueblo para cantarle a su amada debajo del balcón. Bueno, esta es la versión más romantizada. Habitualmente las rondas no eran más que la prolongación de alguna fiesta o jolgorio en plazas o tabernas que, debido a líos de faldas, a menudo terminaban como el rosario de la aurora. La música, cómo no, estaba presente y se daba una circunstancia muy específica de la fiesta: la espontaneidad. Lo vemos no sólo en la forma de interpretar las canciones (recuerda lo que te decía de los ornamentos melódicos) sino también en el intercambio o confluencia de repertorios en torno a la ronda.

Estas canciones tenían unas características musicales similares, lo que les hacía adaptables a cualquier contexto abierto a la espontaneidad, el lucimiento y el entretenimiento.

En contextos sociales de divertimento como la ronda nocturna o las reuniones festivas se interpretaban canciones que también se cantaban en otros contextos: en las tabernas, durante las labores campesinas o domésticas, a las vueltas de la romería o en la propia romería, o incluso se cogían canciones de baile y se cantaban con otro carácter y un ritmo completamente libre. Es decir, confluían repertorios de distintos contextos sociales. La música desbordaba a la función. Estas canciones tenían unas características musicales similares, lo que les hacía adaptables a cualquier contexto abierto a la espontaneidad, el lucimiento y el entretenimiento. Hoy constituyen el repertorio de lo que llamamos tonada montañesa, campurriana o simplemente tonáa. Independientemente del contexto en que se usaran, estas canciones eran referidas como tonada, ronda, canción, canto, rondeña… De este modo la ‘tonáa’ pertenece al género de las “rondas y canciones”, que dicen algunos cancioneros de música tradicional, a ese género musical que no está sujeto a un uso o función específica.

Este es un caso de canción que también se interpreta como baile. En el minuto 2’08” de este podcast puedes escuchar una variante palentina de esta canción como baile a lo bajo.

Si eres de Cantabria y tienes un mínimo contacto con el folklore te estarás preguntando que cómo van a ser rondas si las rondas son grupos (masculinos generalmente) y yo he dicho que las tonáas son individuales. Bueno, pues es que estamos ante un tipo de “ronda” o “canción lírica” individual. Cierto es que pueden estar acompañadas de un instrumentista que toque la gaita o el rabel pero esto es un añadido probablemente moderno que, desde un punto de vista musical, no contradice su carácter individual, puesto que lo que hacen es doblar de manera casi idéntica la melodía que interpreta la voz, dando lugar a un tipo de textura musical que los etnomusicólogos llamamos “heterofonía”, a medio camino entre la monofonía y la polifonía.

En este ejemplo, que no incluyo en la playlist, puedes escuchar un a tonada cantada por Benito Díaz y doblada por el rabel de Chema Puente. Parece ser que por Polaciones y Campoo sí ha venido siendo habitual acompañar cualquier género vocal con el rabel (tonadas, bailes, coplas satíricas, romances…).

No se puede comprender la ‘tonada’ en Cantabria, ni ningún género musical folklórico de ninguna parte, sin el nacionalismo romántico. Los contextos donde tradicionalmente se podían escuchar este tipo de canciones, con el avance de la modernidad, van a ir mutando o directamente desapareciendo, por lo que será la incipiente disciplina del Folklore y la ideología nacionalista o, si se prefiere, regionalista, de finales del siglo XIX, lo que se encargue de salvar del olvido a este repertorio. Surge lo que se conoce como folklorismo, un proceso que irá de la mano de las ideologías identitarias, de la labor del folklorista y del arte del folklore desde su nacimiento, y que consiste en la valorización positiva, la re-construcción y la representación descontextualizada de las tradiciones, en este caso musicales. Es el ímpetu folklorístico del regionalismo el que ligará música con territorio y se empezará a hablar de “tonada montañesa” o de “tonada campurriana”.

No se puede comprender la ‘tonada’ en Cantabria, ni ningún género musical folklórico de ninguna parte, sin el nacionalismo romántico.

Para los años 30 ya tendremos establecida la expresión “tonada montañesa”, alimentada del tópico que venía de fuera de la provincia, y con ella el género folklórico (o folklorístico) que nos ocupa. Se empieza a dar algo que en Relinchu nos encanta: ¡las divas! (bueno, eran divos sobre todo al principio). El transcurso y los cambios en la sociedad cántabra durante el siglo XX serán cruciales para entender la ‘tonada’ como se entiende hoy: los coros, que incluyeron repertorio de ‘tonada’ en sus conciertos y cuya versión más regionalizante popularizará la ‘montañesa grupal’; los concursos y festivales, que marcaron nuevos estándares estéticos; la música popular que llegaba de los circuitos urbanos a través de la radio y la televisión; y las escuelas de folklore, que le darán un fuerte impulso a la afición por la ‘tonada’ ya en una Cantabria autónoma.

  • En resumen

La tonáa es un género folklorístico de canción lírica individual, de ritmo libre, cantado a capella, generalmente de una manera potente y con abundantes ornamentos melódicos cuyo origen está en las canciones que hasta finales del siglo XIX se cantaban en los momentos de divertimento del mundo rural de Cantabria.

Ahora abre Spotify y ¡a escuchar tonáas!

Te presento una serie de tonadas seleccionadas especialmente para ti. Para que conozcas algunas de las más bonitas (según mi criterio) y te familiarices con algunos de los nombres más importantes. Pero tranqui, que voy contigo. Tienes 14 canciones, una para cada día durante dos semanas. Ahora, yo te recomiendo que las escuches ya.

  • Callejuca, callejuca, El Chaval de Cabuérniga – LUNES 1

Empezamos fuerte, con su buena introducción de pitu y tambor. Con esa energía típica de los lunes (sólo si hay café). Nos encontramos ante uno de los greatest hits del repertorio de tonada. Manuel Gutiérrez, alias El Chaval de Cabuérniga, despliega aquí todo su poderío vocal para cantarnos una canción de amor que ya en su primera estrofa nos deja claro el origen social de esta tonáa.

  • Ayer tarde vi a Manuel (Síguela, mozu)*, Conchi Cobo – MARTES 1

El martes toca compra, así que vas al Lupa. Para tu asombro allí está Manuel, tu crush. La razón de tus insomnios, de tus calores, de que abras Instagram cada 5 minutos. No te atreves a hablarle, vas a la caja, pagas, sales del Lupa… y esperas, puede que se te olvide algo. En realidad lo que quieres es volver a ponerte en ese “aprieto”. O que te apriete contra el estante de las anchoas. La semana empieza a animarse.

* Una aclaración sobre el título: lo que he puesto entre paréntesis es el título real de la canción (desde un punto de vista etnomusicológico). Titular por el primer verso del estribillo nos sirve muchas veces a los etnomusicólogos para rastrear variantes de canciones por la geografía, puesto que son lo que mejor perdura en la memoria.

  • Montañesa (Por el moral adentro), Anónimo – MIÉRCOLES 1

Esta directamente es que no tiene título. Se trata de una grabación albergada en la Magna Antología del Folklore Musical de España (1959), de Manuel García Matos, cuya primera edición está disponible al completo en Spotify. Pero, ¡eh! Después vas. O como dice esta tonada: “dónde vas, morenuca, dónde vas”. Y es que a donde vas es al cuarto donde tienes la lavadora, porque es miércoles y o pones ya la lavadora o a ver qué te pones este viernes, que estamos en Cantabria y la ropa no se seca de un día para otro.

  • Mira cómo se pasea, Esther Terán – JUEVES 1

¡Es jueves! Que mañana aun tienes cosas que hacer pero el jueves ya apetece un poco de golosonería, así que después de librarte de tus quehaceres (y con la ropa de fiesta aún secando) te permites “una cervezuca”. Y aunque no lo admitas, te vas de ronda. Hoy la ronda es otra cosa, claro, ya no vas a tirón fijo debajo de la ventada del crush, ahora vas a ver si le ves por ahí. Y, ¡bingo! “Mira cómo se pasea la Guardia Civil por la carretera; así me paseo yo por ver si te veo con otra morena” (aquí cada uno que adapte la letra como mejor le venga). Vas “de tranquis”, pero con la tercera cerveza estás ya cantándole “no te faltará nada, nada, nada, no; no te faltará nada mientras viva yo”. Anda, tira pa’ casa.

Y con una Esther Terán impecable nos vamos flotando hasta la cocina a por un vaso de leche y dos galletas; venga, tres.

  • Un soldado me dio un ramo (Si te vas, soldado), Puri Díaz – VIERNES 1

¡Por fin viernes! Hoy sí. Anoche quedaste con el crush, así que hoy vamos con todo, hasta con introducción de pitu y tambor. ¡Qué cantidad de ornamentos y qué bonitos! No digo los que te has puesto, sino los que hace Puri Díaz en esta tonáa. Los “retorneos”. Con ello hoy conquistas a quien sea. Pero cuidado, tampoco es una exuberancia como la de la ‘asturianada’ o el cante flamenco. La ornamentación en la tonada cántabra es la justa y necesaria, como cuando quieres arreglarte para alguien pero sin que se note demasiado. Pues igual. Despampanante, seductor, magnético; pero sutil. Estás encandilado de ese muchacho. Te irías con él hasta el fin del mundo.

  • En la gaita traigo Asturias, Benito Díaz y Ernesto Perales – SÁBADO 1

Has tenido que levantarte pronto porque te ibas a Asturias con unos colegas. Aún sigues levitando después de lo de anoche. Lo notas. Lo notan. La cabeza la tienes entre dos dimensiones, como el roncón de la gaita. Pero el puntero te trae de vuelta a este mundo. No pasa nada, estás acostumbrada. Parte de tu familia es del valle del Nansa y por allí se estila mucho la gaita. Y anda que no os habréis escapado veces a Ribadesella. Por allí las tonáas tienen menos letra, bueno, es que tardan mucho en decirla. Estos sí que no se cortan con los “retorneos”. M-e-l-i-s-m-a-s, con las ocho letras. En el extremo occidental de Cantabria a veces también se canta a la asturiana. No es algo que quieras todos los días pero de vez en cuando es un manjar del que no te privas, como el cachopo.

Yo esta escena me la imagino como en la película And then we danced. Ese salto entre la primera noche tórrida de Merab e Irakli y la escena estática de primeros planos de la familia y amigos alrededor de la mesa del jardín a la mañana siguiente, mientras suena una de esas hipnóticas polifonías georgianas (que también tienen una voz-bordón, por cierto, como el roncón de la gaita).

  • Ermitaño, si vas a la ermita, Almudena López Rodríguez – DOMINGO 1

Es domingo, y los domingos se va a misa. Anda, que has pecado bastante esta semana. Aunque sea por tu güela. Vas a la ermita, porque así eres tú. Los buenos perfumes se guardan en frascos pequeños. Pero ni hoy dejas de pensar en la razón de tus insomnios, de tus calores, de que abras Instagram cada 5 minutos.

Y es que, ¿¡quién no se va a enganchar de Almudena López!? Con esa personalidad, esa dulzura y esa destreza al cantar. Una delicia para un domingo.

  • No hay pueblo como mi pueblo, Cándido Martínez – LUNES 2

En lo que suena la introducción te explico algo. Cándido Martínez, conocido como el Chaval de Tanos, fue solista del Coro Ronda Garcilaso de Torrelavega, uno de los primeros coros-ronda (algo así como un coro folklórico) que se funda en Cantabria, en 1942, con trabajadores de la fábrica de Sniace. Será referente para coros-ronda y agrupaciones durante décadas. Debido a su iniciativa se va asentando lo que algunos llaman “canción popular cántabra a cuatro voces”, una tradición que llega hasta nuestros días y que desde el principio se nutre del repertorio de ‘tonada’ individual.

Esta tonada a ti te viene muy bien un lunes. Sobre todo después de haber estado en Asturias el finde, que casi pierdes la identidad con tanto cachopo.

  • Mi morena va a la fuente, Cote – MARTES 2

Vuelves a la fuente, digo, al Lupa. Por ahí viene Francisco José López, alias Cote, un campurriano muy versátil con una garganta prodigiosa. A ver si vas a tener que cambiar de crush. Con estas cosas que te dice yo me lo pensaba.

  • Tonada (Dónde vas a dar agua), Lines Vejo – MIÉRCOLES 2

Es miércoles y toca antigualla. No te complicas y vas a casa de tu abuela. Ella sí que sabe tonadas bonitas y además las canta con una dulzura que ya te hacía falta. “La tonáa no necesita siempre tanta potencia, hijuca”, te dice ella, así que te acomodas en el sillón y disfrutas de esta tonada, cantada por una de las voces más conocidas de Cantabria: Lines Vejo. Por la letra adviertes que algún día pudo cantarse de manera dialogada. Ojalá tú y tu Manuel cantando de calle a ventana. Estás muy moñas, definitivamente.

  • Para castañas, Ocejo (Canta y no llores, cariño mío), Aurelio Ruiz – JUEVES 2

Aurelio Ruiz, el abuelito de la tonada montañesa. Ayer, 22 de noviembre de 2021, día de Santa Cecilia, patrona de los músicos, ha sido su funeral. Murió con 96 años. Acaba de cerrarse un libro en la historia de la ‘tonada’. Hay sabios consejos en esta canción. Tú escucha. Yo no diré más, no hace falta. Esta va por usted, don Aurelio.

  • Marinerito, Esther Terán – VIERNES 2

Por si no te has dado cuenta, esta segunda semana la cosa va de agua. De Ocejo nos vamos a la costa, a Comillas (esta es mi historia, así que vamos donde me dé la gana). Resulta que la cita de esta semana con tu enamorado es en su pueblo. Si es que es bien sabido que los de Comillas son unos galanes. Marinerito, galán, pero ¡¡cómo marea la perdiz!! Te tiene babeando y encima te deja plantada.

Repetimos con Esther Terán porque, bueno, esa voz te cura todos los males. Hasta los del corazón.

  • Adiós Comillas querida, El Malvis de Tanos – SÁBADO 2

Julián Revuelta, alias El Malvis de Tanos, algo así como el Pavarotti cántabro, sabe lo que es que te den calabazas. Con ese chorro de voz te tumba y luego te levanta. ¿El mojón comillano ese te dio plantón? Pues tú tienes a Cote por ahí rondándote, así que ya sabes. Adiós, Comillas.

  • Echa la barca al agua, Nando Agüeros – DOMINGO 2

Haz caso a Nando Agüeros, echa la barca al agua y a otra cosa, mariposa. Siempre hay algo nuevo por descubrir, hobbies nuevos, sonidos nuevos, gente nueva… Ya sé que “tranquilo vivías”, pero te voy a hacer una pregunta: ¿será esta ‘tonada’ electrónica un ejemplo del futuro de la ‘tonada cántabra’? Habrá que verlo. Mientras tanto: “morenita mía, no me desaires”.

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Daniel Gutiérrez

Etnomusicólogo y músico. De Comillas. Estudio un máster en el extranjero y echo de menos los sobaos.

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